Cataratas Argentinas

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"La patria, es mi infancia"
Lo que sucede a diario, relatos de lo cotidiano, de lo fantastico. Los anhelos, los recuerdos, lo que vemos, escuchamos, tocamos, degustamos, olfateamos.
La vida, el amor, la musica, los colores.

El llanto, la risa, los estímulos, las criticas.
La amistad, el futbol, la niñez.

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lunes, 24 de agosto de 2009

"El Negro Olmedo"


Hoy cumpliría años Alberto Olmedo.

Su labor televisiva tuvo un reconocimiento postrero.
Digo esto porque la gente lo consumió masivamente en sus últimos años de actuación en televisión. Después de muerto fue destacado, homenajeado por medios de cultura que antes lo denostaban, ignoraban, vilipendiaban, denigraban.
Yo disfruté intensamente de su talento durante los años 81 a 84 cuando por canal Once salía al aire “No toca botón”, si no recuerdo mal, primero los lunes y luego los miércoles por la noche con las actuaciones de Moria Casan, Ethel Rojo, Cesar Bertrand, Javier Portales, Humberto Ortiz, María Rosa Fugazot, Horacio O´Connor, etc. Las mediciones eran modestas. Los programas cómicos de gran encendido, en esos tiempos, eran los de Gerardo Sofovich, “Polémica en el bar” y “Operación Ja Ja”.
Luego su éxito fue creciendo, y en la misma proporción me fui alejando de su labor, a medida que mi adolescencia se iba evaporando.
Su gran personaje para chicos “Piluso” no pude valorarlo en la dimensión que mis amigos lo recuerdan. Para mí prácticamente pasó desapercibido. Debe ser que pocas veces respetaba el llamado a tomar la merienda.
Sus películas fueron desastrosas. Estaban plagadas de puteadas fáciles, chicas escasas de ropas, mayordomos homosexuales. Los libros eran malísimos, las historias carecían de sentido, las actuaciones horribles, los doblajes insufribles, en fin… eran unas rascadas.
La excepción para mí, fue sin duda, el film que protagonizó junto a Susana Giménez “Mi novia, él” con guión de Oscar Viale. Recordemos que para esos años fue una audacia, a tal punto que la censura procedió a cambiar el título que originalmente era “Mi novia el travesti”.

Con los años me enteré según contó el propio Osvaldo Soriano en una entrevista, que Alberto Olmedo en el desopilante sketch de Borges y Alvarez en el cual junto a Portales esperaban al director de una editorial, al salir un muchacha, el Negro se puso de pie y le dijo: “A sus plantas rendido un león”. Entonces Portales dijo: “Creo que eso lo escuché en algún lado”, y Olmedo le contestó: “¿Pero cómo? ¿Usted no lee?”. Y ahí empezó a contarle la novela escrita por “el Gordo”.
Luego trascendió que Alberto Olmedo quiso producir un film basado en "A sus plantas rendido un León", y Soriano se sintió feliz, ya que lo admiraba, pero no pudo ser, puesto que Olmedo murió y según el escritor "con él desapareció una forma de hacer comicidad".
Me quedó atragantada la idea de ver al cónsul Bertoldi personificado por el Negro. Pensándolo bien, quizá lo mejor es que no haya pasado de un proyecto, no quiero saber lo que hubiera sido, si lo dirigía Hugo Sofovich y lo actuaban los “secuaces” del rosarino.

Al fin y al cabo Alberto Olmedo fue un actor cómico de TV que me divirtió mucho, a su vez, no voy a olvidar los comentarios que nos intercambiábamos los días posteriores a la emisión de su programa, con mi amigo y compañero de banco en el colegio secundario Ezequiel, mientras canturreabamos la cortina musical del programa:

“NO SOMOS COCODRILOS, SEÑOR CAIMÁN
A LA VENUS DEL MILO, DAMOS UN CHAMPÁN
Noé probó el vino, se emborrachó
y el agua del destino, aborreció
llegó a buen camino y deseó
un chaparrón de vino, de agua no.
NO SOMOS COCODRILOS, SEÑOR CAIMÁN
A LA VENUS DEL MILO, DAMOS UN CHAMPÁN
Romeo enamorado subió al balcón
como estaba mojado dio un resbalón
Julieta le decía "a este chichón...
...lo cura la sangría de mi porrón".
NO SOMOS COCODRILOS, SEÑOR CAIMÁN
A LA VENUS DEL MILO, DAMOS UN CHAMPÁN
Don Juan era valiente y seductor
a Inés le dijo ardiente "mi ángel mi amor"
bebamos aguardiente, no halles temor
ahora que está ausente el gobernador!!!
NO SOMOS COCODRILOS, SEÑOR CAIMÁN
A LA VENUS DEL MILO, DAMOS UN CHAMPÁN"
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El tema de piluso por Fito.
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Cortina musical más conocida de "No toca botón" llamada "Attention, mesdames et messieurs" (Atencion, señoras y señores), lo canta Michel Fugain.-

viernes, 26 de septiembre de 2008

"La Trampa del Caimán"


Al enterarme que el muy buen y sencible actor Kevin Spacey, alguna vez decidió sentarse en esas sillas plegables para ordenar “Luz, cámara, acción”; y emitir el tajante “¡corten!”. Sentí curiosidad por ver su debut como director.
La película en cuestión se llamó Albino Alligátor (“La trampa del Caimán” en nuestro idioma castillo), data del año 96 o 97.
Es un thriller angustioso, violento, claustrofóbico, intenso, con suspenso e intriga.
Para el debut se rodeo de un notable elenco (llámenlo gil). En esta ocasión se destacaron Gary Sinice y la veterana pero todavía bella, ya que en estos tiempos no la habían desfigurado los cirujanos plásticos, Faye Dunaway (está extraordinaria), el reparto se completa con Matt Dillon, Joe Mantenga, William Fichtner, Viggo Mortensen, Skeet Ulrico.

Aquí una pequeña sipnosis.
Tres delincuentes de poca importancia, tras realizar un robo, son perseguidos por la policía hasta refugiarse en un viejo bar construido en la época de la ley seca. Los maleantes se atrincheran en él, tomando como rehenes a todas las personas allí presentes. La sorpresa es que el FBI es el organismo de seguridad que interviene para reprimir el hecho.
El tiempo transcurre sin que se encuentre una solución, por el contrario todo se complica paulatinamente, mientras los malhechores idean diversos planes para escapar.
Con el correr de la noche descubren que una de las personas que se encuentra en el local, es algo más que un simple rehén. Se tensan las relaciones, no solo entre secuestradores y secuestrados, sino también entre ellos mismos.
La historia es simple, pero bien tratada. Los perfiles de los personajes se dibujan con sencillez y certeza. Aquí el papel silencioso de Viggo Mortensen se destaca para luego diluirse hacia el final de la historia (quizá, esto sea el único punto flojo). La trama nos hace pensar y reflexionar sobre los límites por los que puede transitar el ser humano al enfrentarse con situaciones complejas.
A pesar del epilogo con un sabor a desesperanza, o mejor dicho gracias a esto, podemos decir que es un muy buen film.
A mí me agradó.

viernes, 11 de julio de 2008

"Fanático de El Super"

En esta vida me encanta hacer muchísimas cosas.
Jugar al fútbol, asar carnes para y con mis amigos, concurrir al cine sobre todo la matiné de los días de semana, escuchar música que decore el momento que estoy transitando, perder el tiempo junto a mis hijos en bellas actividades ociosas, ducharme luego de un día arduo de trabajo, hablar de fútbol, leer a Roberto Arlt u Osvaldo Soriano, Visitar el puerto de Mar del Plata, los domingos por la mañana tomar mate con Cris en nuestro lecho, en las medianoches escuchar a Dolina y su troupe, pasear por el Tigre, a la hora del crepúsculo beber un trago largo con ½ de Hesperidina y ½ de tónica con 2 roquitas de hielo y algunas pocas gotas de limón, ver fútbol en la cancha, tertuliar con amigos. Hay muchas otras cosas que me agradan pero algunas por pudor no voy a describir.
Si me dan a elegir, prefiero ver los capítulos del Superagente 86 por TV. Puedo afirmar que es lo único por lo que me siento fanático. A principio de la década del 70 me topé con ésta maravillosa serie en la pantalla blanca y negra del viejo canal siete; luego a través de los años y varias mudanzas por distintas emisoras mantuve mi fidelidad de telespectador.
“¿Me creerían si les dijera que los casi 120 capítulos los vi como 30 veces cada uno?... Bueno ¿Si les dijera que una docena de veces? … Bue, los vi una vez en blanco y negro alguna que otra vez en color.”
Los agentes de Control “Maxwell Smart” interpretado por el actor Don Adams, “la 99” por Barbara Feldon, y todos los que intervinieron en la serie, me sacaron carcajadas durante más de treinta años; aún hoy continúan causandome risotadas lo mismo que a mis hijas.
La tematica de la serial no sólo giraba en torno de satirizar a las series de espías de la época, recordemos el esplendor de 007, los agentes de Cipol, etc., sino a toda la sociedad norteaméricana, a su gobierno, pero sobre todo se burlaba de la guerra fría y el empeño de la Industria Cinematográfica de Hollywood en mostrar un mundo libre y bueno enfrentado a otro burocrático, totalitario y malvado.
La serie apareció entre 1965 y 1970; creada por Mel Brooks y Buck Henry quienes solo escribieron el primer capítulo, pero controlaron la calidad de todos los episodios.
“Control” había sido creada para combatir al Eje del Mal representada por la maliciosa “Kaos”.
Los gags y diálogos que se acumularon a lo largo de los años fueron muy graciosos, diría memorables.

Dialogo expresado luego de la muerte de un agente de Kaos.
99: ¡Oh, Max, qué terrible!
Maxwell: Él se lo merecía, 99. Era un asesino de Kaos.
99: A veces me pregunto si somos mucho mejores, Max.
Maxwell: ¿Qué estás diciendo, 99? Nosotros tenemos que disparar y matar y destruir porque representamos todo lo que es sano y bueno en el mundo.

Hay un capítulo en que el jefe es herido por un balazo dentro de un hospital. Para auxiliarlo la burócrata enfermera le exige en tono enérgico el carnet social o el abono de un arancel, ya que si no cumple en satisfacer estos requisitos se negará a atenderlo a pesar que el viejo se esté desangrando ahí mismo.
En el mismo capítulo hay un suceso en que a 86 lo deben trasladar en una camilla desde el Hall de un hotel a la ambulancia que se encuentra en la calle. Para ello deben atravesar una puerta giratoria donde ocurren peripecias que son desopilantes.

Maxwell con su ineptitud y desaciertos exasperaba al jefe. Otro dialogo.
Jefe: No tenemos pistas de dónde pueden ser capaces de infiltrarse. Podría ser incluso el Pentágono.
Smart: Tiene razón, jefe. Pero incluso si ellos pusieran un hombre dentro del Pentágono, eso no significa que él pudiera ser capaz de salir. Recuerdo que uno de nuestros agentes estuvo perdido allí por tres días.
Jefe: ¿Tres días? Max, ningún agente podría estar tan confundido.
Smart: Bien, déjeme ver. Fui un viernes...

La parodia se manejaba con maestría, hay capítulos enteros en el cual con ese estilo satírico homenajeaban a grandes films o series de la época como “Casablanca”, “el fugitivo”, “Bonnie y Clyde”, “Ironside”, “Los Vengadores”, “Dr. No”, “La ventana Indiscreta”, “Asesinato en el Expreso de Oriente”, “El gran escape”, “Misión Imposible”, etc.
Por Kaos pasaron decenas de malvados. “El asesino sonriente”, “La Garra o Gala”, “El Camaleón”, “El gran Gorro”, pero sobre todo se destacaron “Siegfrield” y su también germánico asistente “Starker.
También en Control hubo grandes apariciones como el Robot Jaime, el agente 44, el agente 13 que siempre estaba escondido en lugares inusuales, el burócrata e ineficiente Laramee, los distintos profesores o inventores, pero el que hizo una actuación soberbia fue Eduart Platt que interpretó al calvo jefe siempre víctima de los actos de torpeza de Max. A la 99 nunca se le conoció el nombre, solo después de casarse con 86 fue la Sra. Smart.
Los aparatos y armas que usaban tanto los de Kaos como los de Control eran muy especiales y bizarros. El estupendo “zapatofono” y el ineficiente “Cono del Silencio” son los más destacados. Otros fueron el revolver dedo, los labios artificiales que salvaron a Max de morir envenenado por un beso, la pata de palo que dispara, el emparedado teléfono, el cuello y las manos falsas, el violín rifle, la paleta de ping pong revolver, la bota de yeso granada, la pelotita de golf atómica, el encendedor que lanza gas venenoso, el pastel de cumpleaños explosivo, las pastillas suicidas de distintos sabores, el mosquito electrónico, un largo etc.
Max manejó dos autos durante los cinco años de serie. El que usó en los primeros años, fue un Sunbeam Tigre de 1965, rojo, en la quinta temporada condujo un Opel dorado, pero en los créditos de apertura de la 3ª y 4ª temporada manejaba un Karman Ghia azul.

Hoy se me ocurrió escribir sobre el SUPER, como lo llamamos en casa, ya que vi la nueva versión en el cine. Sorprendentemente el protagonista Steve Carell en la piel de Smart, salva gallardamente la ropa, sale airoso del desafío tan dificultoso que se le encomendó, dándole personalidad y un sello distintivo a su labor. Pero la historia naufraga y los personajes secundarios no acompañan del mejor modo al protagonista principal.
Este es el tercer largometraje; los otros dos lo tuvieron a Don Adams como protagonista, pero también fueron de escasa calidad y repercusión.
En 1980 junto a la participación de Silvia Kristel y Vittorio Gassman hicieron “la bomba que desnuda” y en 1989 para televisión con Barbara Feldon, Bernnie Kopell y varios del elenco de la serie original “Get Samart Again”

En 1995 reciclaron la serie para TV con Don Adams como jefe de Control y Barbara Feldon como la 99 ahora ex agente y Senadora; se destacaba el hijo de ambos Zach Smart, más torpe que su papá, cuya compañera en las misiones era la encantadora agente 66. Fueron pocas emisiones bien logradas, no obstante lo cual se levantó el programa presurosamente.
A pesar de las dificultades para hallar esta reposición, ya que no se emitió en la Argentina, guardo varios episodios que conseguí luego de buscarlos afanosamente.
“No me digan que no soy un fanático de esta serie”…
“Les pedí que no me lo dijeran”.