Cataratas Argentinas

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"La patria, es mi infancia"
Lo que sucede a diario, relatos de lo cotidiano, de lo fantastico. Los anhelos, los recuerdos, lo que vemos, escuchamos, tocamos, degustamos, olfateamos.
La vida, el amor, la musica, los colores.

El llanto, la risa, los estímulos, las criticas.
La amistad, el futbol, la niñez.

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martes, 24 de noviembre de 2009

"Empanada árabe"


A pesar de ser descendiente de italianos, mi padre a menudo adquiría en una rotiseria árabe de la calle Aranguren de la ciudad de Buenos Aires, exquisitas empanadas de ese origen; las traía a mi hogar, donde con mucho placer engullíamos.
A estas empanadas las llamaban Fatay.
Transcurrido los años, en mi adultez, me he relacionado con personas de origen moro, por lo tanto solicité a una de ellas, que enseñara a mi mujer la receta de tan simple, práctico y exquisito manjar.
Así pues, describo la receta aprendida y puesta en práctica en incontables ocasiones con éxito por mi compañera.

Para poder preparar los fatay se debe contar con los siguientes elementos.

Para la masa:
1 kilo de harina
40 gramos de levadura
Aceite (cantidad necesaria)
1 cucharadita de azúcar
Una pizca de sal
Para el relleno:
1 Kg. de carne de cordero cortada a cuchillo
750 gramos. de cebolla picada bien fina
1 o dos cebollitas de verdeo
1 gran morrón rojo
3 tomates pelados sin semillas
El jugo de 2 o 3 limones
Sal y pimienta negra a gusto
Pimentón dulce una pizca
Pimentón picante una pizca
Menta, perejil y albahaca para aromatizar
Una pizca de comino

Primero se prepara el relleno. Llevará, al menos, unas 12 horas de maceración, ya que la carne va cruda. Simplemente se dispone en un recipiente grande toda la carne bien cortada a cuchillo, la cebolla picadita, lo mismo que el morrón, el perejil, el verdeo y el tomate. Luego se le añade todas las hierbas y especias, agregando al final la mitad el jugo de limón. Este es un punto muy importante, ya que es el medio de cocción del preparado. Luego se deja el relleno macerando en el refrigerador por el tiempo indicado, el cual lo podemos extender a 24 horas.
Una vez que ya ha transcurrido ese período, solo hay que preparar la masa.
Es una masa con levadura tradicional, como para preparar pizza o pan. Solo se debe disolver la levadura en un poco de agua tibia y la cucharadita de azúcar. Luego cargar a la masa, a medida que se va agregando agua y aceite a la preparación, hasta que quede en su punto justo. Se amasa por 10 o 15 minutos hasta que quede bien lisa. Luego se deja leudar por 20 minutos y se corta, estirándola en círculos.
Se Dispone el relleno en forma triangular y se cierra.
Se hornea hasta que queden levemente doradas.
Luego se rocían con el resto del jugo de limón y al fin se comen.
Con lo dicho se podrá disfrutar de un maravilloso plato de cocina árabe.

Muchos la preparan con carne de vaca. Otros la mezclan con carne de cordero. Nosotros, mi mujer y yo, optamos preparar este notable bocado solo con carne de cordero. Recordando que se debe cortar a cuchillo.

lunes, 16 de marzo de 2009

El mate


El mate ocupa un lugar de privilegio en mi cotidianidad.
Hace poco, ante un problema de salud, me sugirieron prescindir de la ingesta de alcohol, frituras, mate y café. Hice caso. Lo que más extrañé fue el mate.

En mi hogar materno se hizo costumbre a partir del año 1980 cuando mi madre trabó amistad con una paisana vecina de su tierra peninsular, ésta fue su gran amiga en sus años postreros. Amalia, era el nombre de su amiga, introdujo el mate en mi hogar como infusión cotidiana, de modo tal que a mis 14 años comencé a ingerirlo con regularidad.
Transcurridos algunos años, una vez eyectado del hogar paterno, dejé este hábito, para consumirlo esporádicamente en mis distintos trabajos. De esta forma se sucedió el tiempo hasta que Cristina con el termo bajo el brazo llegó a mi vida, para quedarse conmigo, ambos, hasta la actualidad.
De ahí en adelante se hizo un rito diario, diría una ceremonia, un culto que me llena de buenas ondas.

Es el subterfugio propicio para decir al menos por una vez GRACIAS al prójimo, cosa tan difícil de encontrar en las relaciones de hoy, donde la gratitud brilla por su ausencia.

Aunque cada “cebador” tiene sus secretos, aquí explico como se prepara un mate sabroso, espumoso y duradero.

Poner la pava con agua sobre el fuego. Mientras esta se calienta hay que cargar el mate con yerba, hasta un poco más de la mitad de su capacidad. Si se quieren mates dulces hay que agregar una cucharadita de azúcar.
Luego se tapa la boca del mate con la palma de la mano y se lo da vuelta, al tiempo que se lo sacude un poco; de este modo la yerba más gruesa queda abajo, por lo cual, la bombilla no se obstruye cuando se comience a cebar.
Más luego se agrega agua (a esta altura debe estar tibia) y se espera un instante, pare que la yerba se hinche, así pues, se introduce la bombilla hasta el fondo del mate.
Cuando la temperatura del agua aumenta hasta el temple adecuado, ojo no tiene que hervir, se puede empezar la ronda de mate con las amistades.
Exelente video casero con musica de Miguel Cantilo "Me cebas un mate".-

viernes, 8 de agosto de 2008

Zapallo en almibar


Mi amigo Adrián que vive en Tenerife, se encuentra por un par de meses en Buenos Aires. Me comentó que le encanta el zapallo en almíbar casero como lo preparaban nuestros abuelos; por lo tanto aquí va la receta provista por mi esposa que lo prepara de mil maravillas. Ella disfruta de la preparación y nuestros hijos, amigos y yo del consumo.

Ingredientes (para 6 a 8 porciones)
Un Zapallo tipo Angola (Es el alargado de cáscara verde; si no se consigue, con el anco tradicional que abunda en las verdulerías porteñas se puede reemplazar).
Dos piedritas o puñados de Cal viva. Cuatro litros Agua. Una Chaucha de vainilla o esencia. Azúcar.

Preparación
Pelar el zapallo y cortar en trozos cuadrados algo grandes y regulares; quitar las semillas; poner en una olla grande y cubrir con el agua agregando la cal viva y dejarla toda una noche. (Para saber si la cal esta viva, poner primero la cal en 2 litros de agua y dejar reposar hasta que se disuelva y el agua hierva, recién entonces añadir el resto de agua y el zapallo).
Luego escurrir los trozos de zapallo, lavarlos con agua fría, volver a escurrir hasta que no queden vestigios de la cal y pesar la misma cantidad de azúcar que de zapallo. Poner el azúcar en una cacerola, cubrir con agua, agregar la vainilla y calentar; añadir los trozos de zapallo y seguir hirviendo a fuego lento hasta que el zapallo este tierno, transparente y el almíbar algo espeso.
Para envasarlo hacerlo en frascos limpios con tapas que ajusten bien. Una vez envasados conviene dejarlos boca abajo hasta que se enfríen totalmente, luego darlos vuelta para ya definitivamente evaporada el agua, se una y mezcle el almíbar con el zapallo.

Para hacerlo...
Hay que tener ganas, amor y tiempo.