Cataratas Argentinas

Cataratas Argentinas
"La patria, es mi infancia"
Lo que sucede a diario, relatos de lo cotidiano, de lo fantastico. Los anhelos, los recuerdos, lo que vemos, escuchamos, tocamos, degustamos, olfateamos.
La vida, el amor, la musica, los colores.

El llanto, la risa, los estímulos, las criticas.
La amistad, el futbol, la niñez.

Perico

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sábado, 29 de mayo de 2010

Anita



Ví junto a mi familia la película argentina “Anita”, del año 2009, de Marcos Carnevale.

La protagonista de la cinta es Alejandra Manzo, debutante en la gran pantalla. Se trata de una actriz que tiene Síndrome de Down. La acompañan destacadas figuras del cine argentino, como Norma Aleandro, Leonor Manso y el notable Luis Luque.
La historia se centra en las vivencias de una joven con síndrome de down llamada Anita, que asustada ante la gran explosión del atentado a la AMIA ocurrido el 18 de julio de 1994, sale desconcertada de su casa; sin saber que lo que ocurre se pierde en la gran ciudad, iniciando así una odisea, que la lleva a peregrinar por diversos parajes urbanos. Esta joven no podrá comprender el horror de lo incomprensible.
El prestigioso músico Lito Vitale fue el encargado de ponerle música a esta película que caló hondo en mi sensibilidad.

Esta historia demuestra entre otras cosas que la gente con Síndrome de Down no tiene prejuicios. Vive en tiempo presente todo el tiempo. Entra a la casa de un coreano y vive como coreano. Entra a la casa de alguien que sólo tiene agua y sólo toma agua cuando a otros "no discapacitados" en situaciones semejantes entrarían en pánico.
Lo más emocionante del film es la escena en que Anita contiene y mima con una ternura infinita al personaje que interpreta Leonor Manso.

Lo menos rescatable es la escena en que el hermano se reencuentra con Anita. No entiendo la frialdad, lo anodino de está secuencia.
En fin. A mi, el film, me gustó.
-

miércoles, 28 de abril de 2010

Intentar







La otra noche fui al acto de graduación de mi hija mayor.
Mucho discurso convencional de autoridades, profesores y alumnos del Establecimiento educativo.
En un momento del evento una profesora dijo “Lo importante es cumplir los objetivos”. El acto siguió normalmente para todos menos para mí.
Mi mente no paro de edificar cuestionamientos a esta frase sumamente desatinada, a mi modesto modo de ver, emitida por la profesora, ya que, como de costumbre, estoy en desacuerdo con estas cuestiones que emanan de las autoridades de todo tipo, que gobiernan las actividades de los habitantes de nuestra comunidad.

Me dije una y mil veces “lo importante es intentar cumplir los objetivos”. Después si se llegan a consumar o no, es otra cuestión. Lo sustancial es pretender algo y llevar a cabo lo humanamente posible para lograrlo, independientemente del resultado.


Al fin y al cabo esto es solo un pensamiento sin importancia.

sábado, 16 de enero de 2010

¡Vacaciones!!!!!!

Por ahora un par de semanitas.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Feliz 2010


Parafraseando aquella entrada de principio de año…
El 2009 no fue un mal año.
- Me reí poco. Pero alguna carcajada exterioricé; algo es algo.
- Fue el segundo año calendario en el cual no escuché la voz de mi mamá. Me llega la aureola de su recuerdo, que por cierto, es suficiente para amanecer cada día con una sonrisa.
- Mi rodilla operada se está rehabilitando muy pausadamente, por lo cual pude volver a jugar a la pelota, todavía lo hago con mucha cautela, pero con alegría, dado lo importante que es para mí patear el balón.

Pasaron muchas cosas lindas; a pesar de ser argentino, melanco de percal, portador de angustias perennes; algunas más puedo describir:
- Vélez salió campeón. No del modo que uno hubiera querido, pero campeón al fin.
- Continúo teniendo sueños revolucionarios. Para comenzar a saber ¿que son sueños revolucionarios? Solo hay que escuchar Imagine, tener aseada la vía pública, y eliminar el uso masivo de las bolsas de polietileno.
- Luego de 25 años de concluida la secundaria me reuní con algunos compañeros de graduación y avisté, con gozo, que ninguno es miembro de las fuerzas armadas.
- Kuty continua siendo un amigo de 30 años, cuya bonhomía no tiene límites. (lo nombro a él, entre tantos amigos, porque sospecho que no lo va a leer y soy pudoroso).
- Pedro y Pablo me volvieron a regalar una noche de goce, difícil de describir.
- Cristina, Bianca, Tamara y Camilo siguen siendo el ombligo de mi mundo.
- Pasaron muchas cosas lindas que pueden engrosar esta lista.

Espero que el 2010 llegue bien, continúe lindo y termine satisfactorio.
____________
PD. Durante este año 2009:
Seguí extrañando a Pappo.
Mi prima "La Porotita" partió de este mundo a juntarse con Caetano, Fina y Quile. En donde se encuentren, ¡Qué despelote debe haber! Se estaran divirtiendo. Pobre Tío Caetano.

martes, 24 de noviembre de 2009

"Empanada árabe"


A pesar de ser descendiente de italianos, mi padre a menudo adquiría en una rotiseria árabe de la calle Aranguren de la ciudad de Buenos Aires, exquisitas empanadas de ese origen; las traía a mi hogar, donde con mucho placer engullíamos.
A estas empanadas las llamaban Fatay.
Transcurrido los años, en mi adultez, me he relacionado con personas de origen moro, por lo tanto solicité a una de ellas, que enseñara a mi mujer la receta de tan simple, práctico y exquisito manjar.
Así pues, describo la receta aprendida y puesta en práctica en incontables ocasiones con éxito por mi compañera.

Para poder preparar los fatay se debe contar con los siguientes elementos.

Para la masa:
1 kilo de harina
40 gramos de levadura
Aceite (cantidad necesaria)
1 cucharadita de azúcar
Una pizca de sal
Para el relleno:
1 Kg. de carne de cordero cortada a cuchillo
750 gramos. de cebolla picada bien fina
1 o dos cebollitas de verdeo
1 gran morrón rojo
3 tomates pelados sin semillas
El jugo de 2 o 3 limones
Sal y pimienta negra a gusto
Pimentón dulce una pizca
Pimentón picante una pizca
Menta, perejil y albahaca para aromatizar
Una pizca de comino

Primero se prepara el relleno. Llevará, al menos, unas 12 horas de maceración, ya que la carne va cruda. Simplemente se dispone en un recipiente grande toda la carne bien cortada a cuchillo, la cebolla picadita, lo mismo que el morrón, el perejil, el verdeo y el tomate. Luego se le añade todas las hierbas y especias, agregando al final la mitad el jugo de limón. Este es un punto muy importante, ya que es el medio de cocción del preparado. Luego se deja el relleno macerando en el refrigerador por el tiempo indicado, el cual lo podemos extender a 24 horas.
Una vez que ya ha transcurrido ese período, solo hay que preparar la masa.
Es una masa con levadura tradicional, como para preparar pizza o pan. Solo se debe disolver la levadura en un poco de agua tibia y la cucharadita de azúcar. Luego cargar a la masa, a medida que se va agregando agua y aceite a la preparación, hasta que quede en su punto justo. Se amasa por 10 o 15 minutos hasta que quede bien lisa. Luego se deja leudar por 20 minutos y se corta, estirándola en círculos.
Se Dispone el relleno en forma triangular y se cierra.
Se hornea hasta que queden levemente doradas.
Luego se rocían con el resto del jugo de limón y al fin se comen.
Con lo dicho se podrá disfrutar de un maravilloso plato de cocina árabe.

Muchos la preparan con carne de vaca. Otros la mezclan con carne de cordero. Nosotros, mi mujer y yo, optamos preparar este notable bocado solo con carne de cordero. Recordando que se debe cortar a cuchillo.

martes, 4 de agosto de 2009

Carta de una Abuela


Una carta de una Abuela a su nieto, hijo de desaparecido, se dio a conocer estos días.
Se trata de Sonia Torres, próxima a cumplir 80 años, abuela de plaza de mayo de Córdoba.

Algunos párrafos de la mencionada carta:

"Querido nieto o nieta: Soy tu abuela Sonia. Hace tanto tiempo que estoy buscándote. Han pasado 33 años sin poder estar a tu lado en los momentos difíciles. Sin tu sonrisa, sin tus caricias.
Mi deseo más grande es poder abrazarte.
Este año cumplo 80 años y quiero festejarlos con vos.
Hasta encontrarnos, te espero y te pienso.
Tu Abuela Sonia".

Humildemente posteo esta noticia a modo de transmitir la continuación perenne de una lucha inmaculada, que nos ha enseñado, que la reconstrucción de nuestra sociedad se basa en la plenitud de nuestra memoria; compuesta de errores, vergüenzas, desatinos que nos deben revelar para cambiar la perspectiva, y no quedarnos cómodamente espectando los procesos políticos y sociales que se van dando.

martes, 28 de abril de 2009

Vélez y el olivo

El domingo a la tarde me senté frente a la TV para ver mi programa favorito. Sí, un partido del campeonato argentino de fútbol. En esta ocasión Colón de Santa Fe vs. Vélez Sarsfield. Presté suma atención a las imágenes previas, esas que muestran a las hinchadas, los puestos de choripan, los accesos al estadio, etc. Muchos de mis amigos se encontraban allí, siguiendo al equipo “fortinero” a pesar de la distancia.
Al cabo del primer tiempo me sentía muy triste por la parcial derrota de 2 a 0 que estaba sufriendo el club de mi barrio de crianza, a pesar de ser hincha de Boca. Así pues, en el entretiempo mi pequeño hijo me pidió ver dibujitos, a lo que accedí de inmediato, sintonizando el canal de su preferencia. Acto seguido me fui a juntar aceitunas, trepando a los olivos que habitan el fondo de mi finca. Para hacer esto, tomé una canasta de mimbre y puse la radio en el patio, sintonizada en Continental, la cual por medio del gran periodista “Turco” Webe, relataba el encuentro de mi interés.
Subido al olivo más alto, me vino a la memoria una tarde del otoño/invierno del año 93, cuando, juntando aceitunas en el mismo sitio, escuché el partido Ñuls de Rosario vs Vélez Sarsfield en el Parque Independencia de Rosario. En ese partido Vélez venía primero, había perdido la fecha anterior con River, por lo cual era importantísimo reafirmar sus aspiraciones de campeón con una vuelta al triunfo. Realmente sentía en ese momento, que si Vélez ganaba, era un genuino favorito a alzarse con el campeonato. Aquel partido lo ganó 1 a 0 y se encaminó para lograr el campeonato que abrió la puerta para los postreros triunfos internacionales. Eran tiempos de Bianchi y sus proezas.
Subido al árbol reflexioné sobre esto, por lo cual decidí, a pesar que el turco Webe anunciaba el comienzo del 2do tiempo, no bajar del mismo y continuar con la recolección de aceitunas. Al minuto escuché el grito sutil del relator anunciando el gol de Vélez, por lo cual me dije ¡hoy no pierde!, y mis pies se afirmaron con más fuerza a las ramas del olivo. Luego vino un 2do. grito ya más prolongado y eufórico; una sensación de gozo se apoderó de mi persona.
¿Qué decir cuando llegó el tercer gol del burrito Martínez? El júbilo se apropió de mi espíritu. Con la cuarta conquista volvió la mesura, la euforia se atenuó, ya que sentí la tranquilidad de saber que el partido estaba ganado.
Concluido el cotejo bajé del árbol con la canasta llena de aceitunas y esperanzas; le dije gracias por la suerte que sentí que otorgó. Luego fui a ver a mi hijo Camilo, el cual seguía viendo dibujitos vestido con su camisetita de Boca Nº 7 de Guillermo; pensé, yo también tenía la 7 pero la de “Mané” Ponce. Me preguntó,. - ¿Cómo salio Boca?. Le mentí a medias, ya que dije ... juega el jueves.

Este semestre soy hincha de Boca en la copa y Vélez en el campeonato.

lunes, 16 de marzo de 2009

El mate


El mate ocupa un lugar de privilegio en mi cotidianidad.
Hace poco, ante un problema de salud, me sugirieron prescindir de la ingesta de alcohol, frituras, mate y café. Hice caso. Lo que más extrañé fue el mate.

En mi hogar materno se hizo costumbre a partir del año 1980 cuando mi madre trabó amistad con una paisana vecina de su tierra peninsular, ésta fue su gran amiga en sus años postreros. Amalia, era el nombre de su amiga, introdujo el mate en mi hogar como infusión cotidiana, de modo tal que a mis 14 años comencé a ingerirlo con regularidad.
Transcurridos algunos años, una vez eyectado del hogar paterno, dejé este hábito, para consumirlo esporádicamente en mis distintos trabajos. De esta forma se sucedió el tiempo hasta que Cristina con el termo bajo el brazo llegó a mi vida, para quedarse conmigo, ambos, hasta la actualidad.
De ahí en adelante se hizo un rito diario, diría una ceremonia, un culto que me llena de buenas ondas.

Es el subterfugio propicio para decir al menos por una vez GRACIAS al prójimo, cosa tan difícil de encontrar en las relaciones de hoy, donde la gratitud brilla por su ausencia.

Aunque cada “cebador” tiene sus secretos, aquí explico como se prepara un mate sabroso, espumoso y duradero.

Poner la pava con agua sobre el fuego. Mientras esta se calienta hay que cargar el mate con yerba, hasta un poco más de la mitad de su capacidad. Si se quieren mates dulces hay que agregar una cucharadita de azúcar.
Luego se tapa la boca del mate con la palma de la mano y se lo da vuelta, al tiempo que se lo sacude un poco; de este modo la yerba más gruesa queda abajo, por lo cual, la bombilla no se obstruye cuando se comience a cebar.
Más luego se agrega agua (a esta altura debe estar tibia) y se espera un instante, pare que la yerba se hinche, así pues, se introduce la bombilla hasta el fondo del mate.
Cuando la temperatura del agua aumenta hasta el temple adecuado, ojo no tiene que hervir, se puede empezar la ronda de mate con las amistades.
Exelente video casero con musica de Miguel Cantilo "Me cebas un mate".-

lunes, 2 de febrero de 2009

Viejo y Nuevo Año




El 2008 no fue un año bueno.

1) Me reí muy poco.


2) Fue el primer año calendario en el cual no escuché la voz de mi mamá. Hubo años que no la ví, dado que habitamos distintos continentes, pero su expresión me alcanzaba a través de repetidos llamados telefónicos. Hoy llega la aureola de su recuerdo, que por cierto, no es poco.


3) Desde que tengo memoria es el único año en que no pude jugar a la pelota. Mi rodilla operada me lo impidió, con lo importante que es para mí patear la pelota.

Igual reconozco que pasaron muchas cosas lindas. Pero como argentino, melanco de percal, portador de angustias perennes; por el momento no las describo.

Espero entre muchas simples cosas, que en este 2009 me ría más, y pueda volver a jugar al fútbol.

jueves, 1 de enero de 2009

martes, 23 de diciembre de 2008

El matrimonio


Anoche tertuliamos con amigos acerca del matrimonio.
Comparamos anteriores generaciones con la nuestra y a su vez ésta con otra más novicia.
En general concluimos que hoy, tomó fuerza el valor jurídico por sobre el social y cultural.

Escuché la facundia de mis amigos con atención.
Cuando me solicitaron expresamente mi opinión, dije…

"El matrimonio atraviesa, en muchos casos, por distintas etapas:


La pasión



El amor

El cariño

La comprensión

La comodidad

La costumbre"

sábado, 22 de noviembre de 2008

Día de la música

Cuando era chiquito me sentaba en el regazo de mi viejo, a escuchar sus interesantes historias, nos acompañaba el antiguo tocadiscos o la vieja radio a válvula. En algunos de estos aparatos sonaba siembre algún tango de cualquier época, si era instrumentado solamente por guitarras, mejor; por eso, los preferidos eran Carlos Gardel, Edmundo Rivero, Lalo Martel.
Luego a los 11 años llegó una guitarra a mis manos y con ella los primeros acordes de algún tema de Pappo y Manal.
Ya más grandecito, con menos pelo, menos ímpetu, pero no menos pasión, sigo atado a la música y mis hijas escuchan, sin que ellas lo sepan, a Gardel, Martel, Rivero, etc, junto al recuerdo de mi viejo. Yo me abrazo a ellas dentro nuestra casa con 10 pinos mientras el grabador reproduce Insoluble o Juntos a la Par.
La vida tiene estas cosas.



Feliz día música.!!!
Viva los que te hacen, viva ...

lunes, 22 de septiembre de 2008

Calesita


Llevo a mi hijo Camilo Ernesto de tres años a la calesita del barrio.
Lo trepo a un caballo de esos que suben y bajan por el caño. Suena música de grotescos programas de TV para chicos.
Es la primera vuelta, Camilo está serio y en cada giro me mira y saluda.
En el segundo turno, elige manejar el coche descapotable. Ya no me mira, ni saluda en los giros; se concentra en conducir.

Luego elige el helicóptero, se junta con otro chiquito de su edad. Primero se estudian, se tocan la cara; la tensión dura 30 segundos. Uno encara para el cisne, el otro lo sigue estimulado. Al fin ambos suben al jeep; como tiene 2 volantes, el par de pibitos se sienten grandes conductores.
Pasan al autobús, acceden a los cisnes, vuelven al jeep, mont
an a caballo. Se ríen, se siguen uno al otro. Primero, uno opta por el juego a abrazar, luego, naturalmente, el otro elige.
Camilo disfruta, sus ojos traducen felicidad. Sólo piensa en que juego recaer con su nuevo y leal amigo.
Disfruta, juega, juega, juega, juega. Está feliz.
Es feliz.
Que más puedo pedir
.






El carrusel del Furo

martes, 26 de agosto de 2008

"Un Hombre común"

A las seis y quince suena el despertador. La mano izquierda golpea con fuerza el aparato productor del insoportable ruido en forma de chicharra. Cesa el infernal sonido. Las piernas se inclinan en dirección al piso. Sobre el suelo dentro las pantuflas, los pies comienzan a desplazar la pereza matutina hacia el baño. Instalado en él, arroja por el retrete los típicos desperdicios de la humanidad. Mediante el uso de crema y máquina de rasurar de una marca multinacional, continúa con su rutina de aseo.
Las hijas comienzan también su jornada costumbrista.
La ropa formal seleccionada la noche anterior, pausadamente viste el cuerpo atravesado por el meridiano de una vida típica. A la ingesta de una ligera infusión, sigue el beso a su esposa e hijo menor. Junto a sus maravillosas chicas, en su rodado, parte rumbo a la “selva”. El corto viaje hasta el colegio de su hija infantil, es amenizado por la Rock and Pop, con Vernaci en la locución. Luego es el turno de la nena adolescente en su colegio secundario, un beso cariñoso los despide, las ve reunirse con sus compañeros, reflexiona sobre el paso implacable del tiempo. Por fin el hombre se dirige en su coche a su labor.
El primer triunfo se obtiene al conseguir un lugar para estacionar, bajo los álamos que brindan protección al automóvil, de los impiadosos rayos del sol.
Saludos varios, mate cocido, computadoras, papeles grises, escritorio, rutina, teléfono, Internet, explicaciones, ordenes, sugerencias, alguna discusión; por suerte la compañía de un amigo, sutil almuerzo con café incluido, la radio brinda su entretenimiento, etc. Pasan reiterativas situaciones, hasta que al fin llega la hora de encarar el regreso.
El volante, la ruta en eterna construcción, alguna pinchadura en un neumático, la llegada a casa. El beso de los hijos, mate compartido en familia, algo para reparar en el hogar, los deberes del colegio, la mancha de humedad en el techo del comedor, foto de la madre, ducha con el niñito chiquito, cena frente al televisor. El llamado telefónico de un amigo. Algún disco de vinilo de Rock Nacional. La lectura de un libro o artículo periodístico.
La escritura de esto mientras suena en el grabador “garota de Ipanema”.
El día pasa. La vida marcha, se va.

viernes, 8 de agosto de 2008

Zapallo en almibar


Mi amigo Adrián que vive en Tenerife, se encuentra por un par de meses en Buenos Aires. Me comentó que le encanta el zapallo en almíbar casero como lo preparaban nuestros abuelos; por lo tanto aquí va la receta provista por mi esposa que lo prepara de mil maravillas. Ella disfruta de la preparación y nuestros hijos, amigos y yo del consumo.

Ingredientes (para 6 a 8 porciones)
Un Zapallo tipo Angola (Es el alargado de cáscara verde; si no se consigue, con el anco tradicional que abunda en las verdulerías porteñas se puede reemplazar).
Dos piedritas o puñados de Cal viva. Cuatro litros Agua. Una Chaucha de vainilla o esencia. Azúcar.

Preparación
Pelar el zapallo y cortar en trozos cuadrados algo grandes y regulares; quitar las semillas; poner en una olla grande y cubrir con el agua agregando la cal viva y dejarla toda una noche. (Para saber si la cal esta viva, poner primero la cal en 2 litros de agua y dejar reposar hasta que se disuelva y el agua hierva, recién entonces añadir el resto de agua y el zapallo).
Luego escurrir los trozos de zapallo, lavarlos con agua fría, volver a escurrir hasta que no queden vestigios de la cal y pesar la misma cantidad de azúcar que de zapallo. Poner el azúcar en una cacerola, cubrir con agua, agregar la vainilla y calentar; añadir los trozos de zapallo y seguir hirviendo a fuego lento hasta que el zapallo este tierno, transparente y el almíbar algo espeso.
Para envasarlo hacerlo en frascos limpios con tapas que ajusten bien. Una vez envasados conviene dejarlos boca abajo hasta que se enfríen totalmente, luego darlos vuelta para ya definitivamente evaporada el agua, se una y mezcle el almíbar con el zapallo.

Para hacerlo...
Hay que tener ganas, amor y tiempo.

martes, 5 de agosto de 2008

Bariloche

Mi cariño por Bariloche es infinito. Luego de Mar del Plata es seguramente el destino que más veces me vio arribar. Su belleza eterna hace que los ojos duelan, al no poder lubricarse, ya que no me permito ni pestañear cuando sus paisajes se encuentran a mi alcance.








Bariloche (Del libro de poemas "Señales de Vida")
Me quedo mirando tu gran geometría
De formas exactas y pura armonía,
Me mojo en tus lagos con agua tan fría,
Me seco en tu viento, me abrigo en tu sol.
Me redimensiono en tu escala gigante,
Me siento potente o insignificante
Según tu belleza me mire y me cante,
Según tu silencio me ponga ante mí.

Es ese paisaje que atrapa y hechiza
Con viento de nieve cálida brisa
Son esas cabañas que evocan a Suiza
Sos vos, Bariloche ¿Quién otra si no?

El hombre de barba que fuma su pipa
Dibuja con el humo paisajes en gris
Un niño lo acompaña con ojos de lago,
Cachetes de manzana y prisa de esquí.

Mastica chocolate mirando enceguecido
Que el sol se ha zambullido sobre el Nahuel Huapi
La escena ilumina al punto que satura,
El hombre, el niño, el lago. ¿Qué puedo yo decir?

domingo, 27 de julio de 2008

"Musica para un albañil"

Realicé algunos trabajos de albañilería en mi casa.
Para hacer más amena la tarea, llevé el viejo grabador que soporta con eficiencia la admisión de polvillos y demás residuos. Entre baldes de cemento, cucharas, fratachos y ladrillos pasé el día escuchando música de viejos casettes que últimamente tenía un poco olvidados, debido a la practicidad de los CD, MP3 y la computadora.
Arranque con “Contracrisis” de Pedro y Pablo. Me gusta tanto este trabajo, que lo tengo en vinilo, casette y CD. El tercer tema del lado a) Mi fantasma y yo es la canción que más me agrada.
Seguí con “Herencia pa un hijo gaucho” de José Larralde. Lo maravilloso de ese estilo campero del cual siempre se rescata un párrafo lúcido al que prestar atención.
Cerca del mediodía, Celeste Carballo con “Chocolate Ingles” hizo amena la espera de los ravioles del almuerzo familiar.
La tarde la comencé con “Colección” de John Lennon . Una hora de canciones de los ´70 del más imaginativo y personal de Los Beatles.
Un viejísimo casette TDK lleno de blues y soul con canciones de Ray Charles continuó acompañándome en la laboriosa tarde.
Ya cuando la faena estaba llegando a su fin, puse “Blues Local” de Pappo, cuyo tema instrumental “Buscando el tesoro de Borneo” hizo que por unos minutos dejara de laburar por quedar absorto escuchando su bellísima melodía.
La tarde dio paso a la noche, mientras limpiaba los utensilios utilizados en la ardua faena, escuché el doble en vivo de The Doors, la canción “Enciende mi fuego” llegó justa para hacer el asadito y los chorizos acompañados con vinito malbec, con que se coronó, como corresponde, una jornada de arduo laburo de albañil .

lunes, 30 de junio de 2008

"La gran manzana"

Cuando voy de mi vieja, aunque ella no esté materialmente, cada vez que visito el barrio es ir de mi mamá; corro, mejor dicho troto, en derredor del club Vélez Sarsfield. A continuación relato el trayecto que hago.
Salgo del barrio por la entrada principal, la de la garita de seguridad; doblo hacia la derecha, voy por Juan B. Justo, paso por la puerta del polideportivo, donde me agarra el primer cansancio, hasta que cambio el aire; parece que ya no doy más, pero sigo gracias a que me mentalizo que puedo continuar. Tomo por Bacacay, bajo un poco el ritmo del trote mientras observo el balcón del departamento de Ruiz de los Llanos; cruzo la barrera de Irigoyen, enseguida llego a Cortina donde doblo a la derecha; paso por la oficina donde laburé un tiempo muy feliz, saludo al peluquero, pregunto por su hijo, mi querido excompañero de oficina y amigo de la vida Fernando, me responde que está bien; pero se nota en él, un dejo de nostalgia al recordar lo lejos que se encuentra Fer, ya que el pibe vive con su nueva familia en España. Sigo esa media cuadrita de la plazoleta Tte. Gral. Adolfo Arana (siempre nombre de milicos) hasta la avenida Rivadavia, la del Rock de Manal; pienso en lo bien que se morfa en el Grill de la esquina, vuelvo a doblar a la derecha, encaro por la avenida más larga del mundo, observando las agencias de autos y taxis que abundan en la zona. Por este tramo ya sí que no puedo dar un paso más, estoy un poco gordo; peso casi 85 kg., se notan a la hora de trotar, me transpiro todo; pero para continuar con la aventura, me motivo al recordar a mi mamá; voy buceando por los momentos inolvidables de mi infancia en su compañía tan hermosa; gracias a esos recuerdos llego a la placita de Albariños, Bedoya de mi lado norte de Rivadavia, pienso que falta menos; cuando cruzo a la altura de Pola trato de espiar como está la saca del gordo de la guita, que en tiempos de otrora ví construir; luego me detengo un segundo, en el sitio donde funcionó hasta hace poco el Hangar; cierro los ojos y rememoro los festivales de Blues presenciados en este antro con Pappo, Medina, la Mississippi, etc., alguna noche de resurrección de Riff o conciertos con bandas de Reggae; allí ya estoy seguro que hasta Barragán llego, pero cuando cruzo Founrouge, Esteves Sagui de mi lado, y sé que no hay más cortadas hasta la barrera, creo que voy a perecer en el intento; me pregunto ¿para que carajo me embarque en este footing de mierda?, mientras voy pensando todo esto llego al paso a nivel de la calle Barragán; lo cruzo muy despacio; junto en este instante un poco de energía para seguir trotando hasta la meta soñada. Al llegar a Reservistas Argentinos me agarran espasmos por el cansancio, voy doblado al medio; me aguanto las ganas de ingresar a la Espuma Loca a pedirme una Pizza a la Napolitana con una Quilmes Imperial, es tentador, pero “por suerte” salí sin un mango en los bolsillos, por lo cual prosigo por la vereda de Vélez que tanta veces transité de pibito. Es por ésta geografía donde cruzo a algún conocido que me saluda, luego de mirarme extrañado, dado que a esta altura del recorrido emprendido, luzco un aspecto de loco, mi mirada está extraviada, los pies apenas me responden, la transpiración baña todo mi cuerpo, ya no me acuerdo de mi vieja, mi niñez, ni nada; solo mi pensamiento lo ocupa el deseo de llegar al departamento de mi madre, a tirarme en su sillón del comedor. Sigo con mi carrera absurda, voy a doblar hacia la derecha para transitar el playón del Estadio José Amalfitani; y… de allí al barrio; un último esfuerzo. Un inconveniente se presenta, no se puede atravesar libremente el playón, debido a que están descargando y armando las estructuras para un recital de U2, Metálica, Roger Waters u otro megagrupo foráneo, pusieron vallas por todos lados, tengo que desplazarme por el borde de la JuanB, junto a los coches que pasan a 5 cm. de mi humanidad. Arriesgo mi vida pero ya llego, mi corazón se llena de dicha, estoy por lograr el triunfo tan deseado. Pico hasta la puerta de entrada oeste del barrio, en el camino me saluda Sergio Castillo desde una boxer blanca, me pregunta por Angel, sonrío levemente, con el último hilo de vos que me queda, le respondo “todo bien”, al momento que con mi mano derecha lo saludo; ya estoy frente a la puerta del barrio; pero como no podía ser de otro modo, está cerrada con candado; no la puedo abrir, puteo un poco; al tranquito sigo una cuadra más, total si hice tantas que me hace una más, no voy a morir. Arribo al puesto de diario, ingreso por la otra entrada al barrio, me siento mejor de ánimo, reflexiono sobre los aspectos positivos de esta situación, ya está… continuo trotando, mi aspecto es el de un desorbitado que se extravío en el Sahara, casi llego ya; cruzo la calle de COVIFAM, me saludan vecinos que me quieren dar las condolencias por el deceso de mi mamá, pero yo no puedo contestar nada coherente, solo digo okay al tiempo que con ambos pulgares hacia arriba, gesticulo de manera tal de hacer entender que otro momento sería más apropiado para saludarme; siempre trotando y sudando entro en la puerta C del Edificio 4, ya siento la ducha que me voy a dar en apenas unos instantes, pero Sorpresa!, al timbre que toco con insistencia, no responde nadie, la llave la tengo en el bolso, que dejé dentro el departamento. Quiero llorar; regreso sobre mis pasos hasta el Chalecito (almacén de Chelo) en la entrada del barrio, todos los clientes observan mi aspecto demoníaco, Chelo no me da bola, debido que tiene el boliche lleno de gente esperando se le despache mercadería, gente que yo casi ni conozco, dado que hay muchos vecinos nuevos. Al cabo de esperar casi 15 minutos Chelo se acuerda que Angel le dejo las llaves de casa para mí; lo puteo medio en joda, medio en serio, recojo las llaves, corro frenéticamente a ducharme en el biorci en que me bañé durante la mayor parte de mi vida; previamente agarro un toallón, ya no son esponjosos como estaba acostumbrado, lo cuelgo a la salida de la bañadera. Lloro, lloro, las lágrimas se mezclan con el agua, mis ojos cerrados apuntan a la flor de la ducha, el líquido que ella expulsa, golpea con fuerza en mi cara, de pronto sonrío, luego me río. Mi vieja está conmigo.